El Camino ha sido espectacular. Destacaría la belleza de los paisajes y, sobre todo, la gente con la que nos hemos encontrado. Todo el mundo encantador. Haría una especial mención a Manolo, taxista de Laxe, por su amabilidad y flexibilidad, lo que nos ha permitido hacer los recorridos disfrutando de cada momento sin tener que estar pendiente del reloj.