Con la llegada de Septiembre comenzó una de las tradiciones más arraigadas a nuestro entorno: la vendimia. Son muchas las bodegas que prepararon desde hace meses un trabajo que no sólo consistió en recolectar la uva para hacer el vino, sino que conllevó una serie de actividades intrínsecas que consiguen que los caldos sean tan apetitosos.
Albariño, Treixadura, Loureiro, entre otras, salieron de sus vides para pasar por un proceso muy laborioso pero con un final delicioso, y que gracias al trabajo de cientos de operarios que trabajaron exhaustivamente durante semanas, y a un toque indispensable de enólogos encargados de elaborar la fórmula perfecta, se consigue un vino inmejorable.
